Un estudio reciente de la Universidad de Harvard ha revelado que las mujeres que consumen poca cantidad o ningún producto lácteo tienen un 11% más de posibilidades de desarrollar hipertensión arterial que aquellas mujeres que consumen lácteos al menos dos veces al día.
El consumo de leche no se puede sustituir tomando calcio y complementos vitamínicos que incluyan la vitamina D. La leche y sus derivados proporcionan también proteínas y magnesio, que son elementos fundamentales para mantener la presión arterial equilibrada.
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